martes, 15 de abril de 2008

PROYECTO KABANG II. El barco (1ª parte)

Las actividades principales de los moken se refieren a sus barcos y, por tanto, determinan su ritmo de vida. Son pues más que un medio de transporte, son también una casa flotante, un medio de producción y una prueba de su ingeniosidad técnica. Es un microcosmos de su mundo nómada, de su historia, de su ideología, de sus sueños, de sus conflictos con la sociedad y de la relación paradójica que tienen con su ambiente.
Esos barcos, a los que protegen con cobertizos, proceden del prao, un tipo de embarcación común en todo el Pacífico y el sudeste asiático. El kabang de los moken es, según el antropólogo Pierre Ivanoff, que lo estudió en los años cincuenta y sesenta, una maravilla de ingeniosidad: “liviano, estable, de 7 a 10 metros de largo por metro y medio de ancho, puede embarcar de 5 a 8 personas y resistir a los más violentos temporales del Océano Indico. Ningún clavo mantiene su estructura: todas las piezas están ensambladas por tarugos de madera o bambú o unidas por varas de ratán o lianas diversas. Las hojas de palma sirven para confeccionar el techo y las velas.”
Usando apenas algunas herramientas versátiles y una habilidad considerable, los Moken pasan varios días hasta encontrar el tronco de un árbol conveniente que les sirva para utilizar como quilla y parte del casco. Normalmente buscan árboles como el rakam o el mai pan, con lo que consiguen que tenga un peso adecuado.

Una vez seleccionado el tronco, lo arrastran hasta la playa, donde se vacía y se talla hasta darle la forma adecuada, después se sumerge en agua y se calienta para que la madera crezca.

Posteriormente, los bajos se “asan” con madera de tanai para ennegrecerlos y así protegerlos de la influencia marina.
Tradicionalmente, a este conjunto, casco-quilla se une una superestructura mucho más ligera que agrega no más de un metro de altura adicional desde el centro del barco. Las costillas son encajadas en los agujeros realizados en una aleta interior tallada en la quilla, y se extienden sobre la borda forradas con hojas de palma perforadas y tiras de bambú encajadas en ellas y aseguradas con cuerdas de ratán. El conjunto es reforzado con una aleta de madera colocada longitudinalmente bajo el casco, a modo de tablón de aparadura.

El material que conforman las bordas se hincha en el agua y necesita un pequeño calafateo con una resina especial que tiene una vida útil de tres a seis meses. Estos vegetales, al ser perecederos, deben ser frecuentemente sustituidos, "así el barco," dice Ivanoff, "que es un instrumento de movilidad, tiene elementos de su estructura que lo atan a la tierra y le animan a ser sedentario. El peligro de la no-movilidad es omnipresente, aunque sólo temporalmente."


Una característica esencial del kabang es esa aleta longitudinal tallada a cada lado interno del casco.
Una aleta larga, “mo” o “maw”, en terminología Moken, que según muchos investigadores, entre ellos Ivanoff, tiene un valor simbólico mayor que su utilidad arquitectónica. Posteriormente, se tallan los remos y los timones. Finalmente, la vela se fabrica con hojas de pandanus.

Todo este proceso, mezcla de arte y de ciencia, se transmite de generación en generación, perpetuando esas experiencias y habilidades ancestrales, acervo cultural muy importante si tenemos en cuenta que para la construcción de un kabang se pueden emplear hasta 100 especies distintas de plantas.

Para el calafateado se utiliza resina de árboles, a veces de la misma especie que los utilizados para realizar el casco, con la que se impermeabilizan los costados del barco.

El área del barco destinada a la vida diaria se encuentra ubicada sobre una superficie elaborada con pandanus y ratán, sobre una cubierta de madera realizada con troncos cortos y tallados. El suelo y la vela son intercambiables.

El lugar destinado a dormir lo conforma una cama de arena rodeada por un marco de madera o tres piedras, lo mismo que cuando los Moken se encuentran en los campamentos temporales ubicados en cualquiera de las playas del archipiélago.

Se usa un poste alto para empujar el barco a través de los bajíos y otras veces este movimiento se realiza gracias a un hierro atado con una cuerda que también puede ser utilizado para arponear a las tortugas y rayas grandes (mantas).

Entre las escasas posesiones que los Moken llevan a bordo se encuentran las esteras tejidas a mano, utensilios de cocina, secciones de bambú para el agua potable y lanzas (usadas para los pescados y los cerdos).

Hacia mediados de los años setenta, los envases de agua hechos con secciones de bambú han comenzado a sustituirse por vasos de plástico, lo mismo que el nylon a las cuerdas de ratán.

Antes los barcos tenían de tres a cinco remos, ahora utilizan típicamente apenas uno o dos. Las velas originales estaban confeccionadas de pandanus; a comienzos de los años 70, todavía podían verse las velas en los kabang, aunque rápidamente los motores las han ido substituyendo.

La superestructura del buque realizada con vegetales, a comienzos de los años 80 empezó a ser sustituida en gran parte por tablones de madera. Las bordas y las cubiertas eran más pesadas, pero se compensaba con la utilización del motor como medio de propulsión. Los techos modernos han dejado de ser convertibles.

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